Se argumenta que las sociedades, a pesar de no ser homogéneas, comparten rasgos que las convierten en comunidades. Estas comunidades se caracterizan por la confianza mutua, el respeto por las leyes y normas, y la capacidad de conformar grupos para llevar a cabo proyectos.
Se enfatiza la imperfección inherente a los seres humanos y la importancia de aprender a convivir con ella. La capacidad de llevarse bien con las propias imperfecciones es vista como un rasgo definitorio de la condición humana.