El ambiente en los alrededores del Obelisco es de pura efervescencia y ansiedad a pocas horas del partido definitorio. Cientos de argentinos, ataviados con la camiseta albiceleste, se congregan en la zona, contagiados por un clima de emoción colectiva y nerviosismo.
Las conversaciones giran en torno al encuentro, y muchos expresan su deseo de llegar temprano a sus trabajos para poder presenciar el partido en casa o reunirse con compañeros. La ilusión de la victoria es palpable, y se respira un optimismo generalizado, a pesar de la tensión propia de una instancia tan decisiva.
Se observan familias enteras, amigos y hasta personas que se acercan solas, pero unidas por el mismo sentimiento: el apoyo incondicional a la Selección. La jornada se vive con intensidad, anticipando un evento que paralizará al país.