La emblemática camiseta azul utilizada por Argentina en el Mundial de México 1986 contra Inglaterra, una prenda que evoca gloria y épica, resulta ser una falsificación comprada en un mercado popular mexicano, similar a La Salada.
Oscar Ruggeri relató que las camisetas fueron adquiridas de urgencia, con el escudo de la AFA cosido a mano por cocineras y números pegados de forma improvisada. Incluso, la marca "Le Coq Sportif" estaba torcida, lo que generaba risas entre los jugadores en ese momento.
Esta prenda, que años después se subastaría por casi 8 millones de dólares, demuestra la particular forma en que se gestó un símbolo del fútbol argentino, lejos de los estándares de producción actuales de las grandes marcas deportivas.