El sonido de las bocinas anticipa los goles, pero también genera confusión y angustia en los hinchas que aún no han visto la jugada.
El delay en la transmisión puede arruinar la sorpresa de un gol, pero también puede ser un alivio en momentos de tensión.
La experiencia de ver un partido se vive de diferentes maneras, desde el búnker privado hasta la calle, siempre con la emoción a flor de piel.