Durante los festejos posteriores al partido, Bellingham propinó un cachetazo a Valentín Barco por la espalda. El incidente, calificado como una "cobardía inexplicable" por los comentaristas, ocurrió cuando el partido ya había finalizado.
No se encontró una justificación clara para la reacción de Bellingham, especialmente considerando que Barco, un jugador joven, apenas había participado en el encuentro. Se especula que pudo deberse a la "calentura" del momento, pero se enfatiza que la violencia nunca es justificable.
A pesar de ser una figura destacada de Inglaterra, se señaló que en momentos de alta tensión, incluso jugadores como Bellingham pueden perder la compostura. Se sugiere que la reacción de Bellingham podría haber sido un error de cálculo del momento y lugar, más que una agresión premeditada hacia Barco.