Se explicó que el listado de 35.000 personas consideradas "prohibidos" para ingresar a los estadios fue enviado por Argentina a Estados Unidos, pero la decisión final sobre el ingreso recae en las autoridades de migraciones estadounidenses.
Se aclaró que, si bien Argentina compartió un listado de personas con antecedentes o deudas para impedir su ingreso a los estadios, la autoridad final para permitir o denegar la entrada recae en Estados Unidos. Esto explica la aparente contradicción de ver barras bravas en el país norteamericano.