La selección argentina demuestra un hambre constante de gloria, a pesar de haber ganado múltiples títulos. El equipo no se conforma y buscará la victoria en la final contra España, demostrando que la pasión es un factor clave cuando la estrategia no sale como se espera.
Se descarta la idea de que el equipo esté "cansado de ganar". Al contrario, la mentalidad es seguir compitiendo y dejando todo en la cancha. La inteligencia emocional y el calor humano son elementos que permiten a Argentina dar vuelta partidos, como lo demostró en la remontada contra Inglaterra.
El técnico Scaloni respondió implícitamente a las declaraciones de periodistas españoles que subestimaban la capacidad argentina, afirmando que los partidos se ganan con técnica, pero también con pasión y corazón, especialmente cuando las circunstancias son adversas.