El partido entre Argentina e Inglaterra se mantenía empatado, con Inglaterra defendiendo con los 10 jugadores cerca de su área.
Argentina buscaba abrir el juego con cambios, como el ingreso de Nico González por Paredes, para generar profundidad y superar el bloque defensivo inglés. Se analizaba la necesidad de probar remates desde afuera y cambiar la dinámica del juego.
A pesar de la posesión argentina, el equipo inglés esperaba el contragolpe, planteando un desafío para el equipo de Scaloni.