En el Obelisco, un símbolo de la celebración argentina, se vive un momento conmovedor al presenciar a Amanda, una niña de un año y medio, en medio de la multitud.
Aunque Amanda no comprende la magnitud del evento, su presencia representa la continuidad de la historia y la alegría que se transmite de generación en generación.
La foto de Amanda servirá como recuerdo de este día histórico, uniendo el pasado, el presente y el futuro de Argentina.