Se describen las "emociones extremas" como un fenómeno que lleva a comportamientos de riesgo, como subirse a semáforos o tejados, o conducir de manera temeraria, especialmente en contextos de celebración o euforia colectiva.
Se advierte sobre la falta de cálculo del riesgo y el predominio del impulso, exacerbados por la viralización en redes sociales. Se insta a celebrar de forma consciente, sin excederse en alcohol ni conductas peligrosas, para evitar accidentes.