Se critica al kirchnerismo por "arrogarse el papel del Estado" durante sus años de gobierno, actuando como si ellos fueran la única representación del mismo.
Se califica este período como "20 años de fascismo", argumentando que estas figuras (Bonafini, Carlotto) no deberían volver al poder.
Se sostiene que al destapar el tema de las denuncias falsas, se les quita a estos actores herramientas de presión y extorsión.