La euforia se apoderó de los hinchas tras la victoria, con la confianza puesta en Messi como el factor clave para llegar a la final.
Se detalló el altísimo costo de las entradas para la final, que se acercaban a los 10.000 dólares por persona, pero la cábala y la necesidad de estar presentes superaban cualquier barrera económica. La gente estaba dispuesta a rentar casas o carros para poder asistir.