Se criticó la postura de Javier Milei respecto a la guerra de Malvinas, calificando sus declaraciones como un error y una falta de respeto hacia los caídos. Se enfatizó que un presidente en democracia debe rechazar y repudiar las dictaduras, y no referirse a la guerra como algo que "tocó", sino problematizarla y cancelarla.
Se mencionó que Milei admira a Margaret Thatcher, figura asociada a políticas controvertidas y a la orden de hundir el Crucero General Belgrano. Se cuestionó la legitimidad de un líder que no repudia la dictadura y que minimiza la guerra, especialmente considerando el contexto histórico y las consecuencias para los excombatientes.