La selección argentina se despidió de su búnker de 44 días en Kansas City con un asado de despedida. El cocinero de la selección, Diego, fue el encargado de preparar la comida, con la ayuda de algunos jugadores como Lautaro Martínez, "Chiqui" Tapia, el "Dibu" Martínez y el entrenador Scaloni.
El asado, que se convirtió en un ritual y una cábala para el equipo, fue disfrutado por los jugadores como una forma de recargar energías antes de los próximos desafíos del mundial.