Se explora la evolución de René Lalique como artista, quien expandió su creatividad más allá de la joyería para incursionar en esculturas, lámparas y frascos de perfume, siempre con el vidrio como material principal y llevando su técnica a altos niveles de perfección.
A partir de 1920, centró su producción en la escultura en vidrio, abandonando la joyería pero dejando un estilo inconfundible. Hoy, la marca Lalique continúa su legado a través de objetos decorativos, diseño de interiores, fragancias y arte, manteniendo viva la visión ecléctica de su fundador.