El gobierno británico ha anunciado que los ciudadanos deben prepararse para una posible guerra, marcando un cambio significativo en la política de defensa del país.
Se planea un ejercicio militar masivo el próximo año y se intensificarán los entrenamientos con la OTAN. Estas medidas responden a la creciente amenaza percibida por parte de Rusia y la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta ante conflictos híbridos.