Las fuerzas de seguridad de Atlanta implementan medidas estrictas ante la alta peligrosidad del partido entre Argentina e Inglaterra.
Se confirma la erradicación de los "hooligans" ingleses y las barras bravas argentinas de los estadios, tras antecedentes de violencia que llevaron a la detención de 13 argentinos.
A pesar de la ausencia de estos grupos, se advierte sobre posibles focos de conflicto entre hinchas radicalizados, especialmente en los laterales del estadio, y se detallan las restricciones de acceso, como la prohibición de ingresar botellas.