Miles de personas se congregan en Atlanta para la vigilia previa a un partido crucial, en un banderazo que se describe como el más emotivo y grande hasta ahora.
La FIFA ha prohibido el ingreso de banderas con inscripciones o referencias a las Malvinas, generando descontento entre los hinchas cuyas banderas son históricas y emblemáticas. Se argumenta que el deporte no debe mezclarse con la política y que los jugadores ya tienen suficiente presión.
Se espera un operativo de seguridad reforzado para el partido, considerado el más importante del mundial hasta ahora, con controles más activos que en ocasiones anteriores.