La reventa de entradas para la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra genera controversia por los precios exorbitantes. A pesar de la alta demanda, algunos vendedores han comenzado a bajar los precios ante la dificultad de concretar operaciones.
Se reportan casos de entradas conseguidas a último momento, lo que evidencia la complejidad del mercado y la desesperación de algunos hinchas por asegurar su lugar en el estadio. La situación genera debate sobre la accesibilidad y la especulación en eventos deportivos de gran magnitud.