Se reportó el caso de un policía que, estando franco de servicio, trabajaba como repartidor de delivery y fue asaltado por dos delincuentes en moto. Durante el enfrentamiento, el policía abatió a uno de los asaltantes.
El hecho generó debate sobre la legalidad de que un policía porte su arma reglamentaria mientras realiza tareas de delivery. Se planteó la disyuntiva de si esta actividad contraviene normativas administrativas, a pesar de que el policía actuó en defensa propia.
Un televidente sugirió que el incidente podría haber sido un ajuste de cuentas personal y no un robo, añadiendo complejidad al caso. Se enfatizó la necesidad de una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias exactas del suceso.