La conexión entre el próximo partido de fútbol y la guerra de Malvinas ha generado una fuerte polémica, involucrando a periodistas y ex-veteranos de guerra.
Algunos argumentan que equiparar el partido con la guerra es una banalización del conflicto bélico, mientras que otros insisten en la carga emocional y la necesidad de recordar a los combatientes. Se critican las declaraciones que minimizan la experiencia de los soldados en Malvinas, calificándolas como una defensa de Galtieri.
La controversia se centra en cómo se aborda la memoria de la guerra en el contexto deportivo, generando debates sobre la sensibilidad y el respeto hacia quienes participaron en el conflicto.