Se generó un debate sobre la asistencia de funcionarios públicos al Mundial, en particular el caso de Santiago Viola, quien solicitó cuatro días de licencia para viajar.
Mientras algunos argumentan que los funcionarios tienen derecho a tomarse vacaciones con su propio dinero, otros consideran que es una falta de ética y un acto de "casta", especialmente en un contexto donde la población enfrenta dificultades económicas.
Se cuestionó la coherencia del gobierno actual, que prometió luchar contra la "casta" y cambiar las formas de actuar de los funcionarios, al permitir este tipo de situaciones.