El precio del petróleo se disparó casi un 9,6%, superando los 83 dólares por barril, tras un nuevo ataque de Estados Unidos contra Irán y el anuncio de un bloqueo naval. Esta alza genera temor en los inversores por el posible impacto en la inflación global y las perspectivas de tasas de interés.
El recrudecimiento del conflicto y las versiones contradictorias sobre la situación en el estrecho de Hormuz alimentan las especulaciones sobre interrupciones en el suministro de crudo. Analistas advierten que el aumento del precio del combustible puede agravar la inflación y complicar la economía mundial.