La periodista Natalia Roca describió la desesperación y el horror vividos en La Guaira tras el terremoto en Venezuela. Presenció centros de edificios colapsados, el rescate de cuerpos en descomposición y la presencia de voluntarios venezolanos trabajando incansablemente.
El olor en las estructuras colapsadas era tan putrefacto que, según Roca, el cerebro se adaptaba a él. A pesar de usar tapabocas, la situación era crítica, especialmente para quienes no disponían de ellos.
Roca relató una experiencia personal de dolor físico mientras grababa, cortándose un dedo al escalar escombros. Agradeció la ayuda de una Miss Venezuela para conseguir atención médica para una muela del juicio.
Destacó la fortaleza de los jóvenes voluntarios que, a pesar del cansancio extremo, continúan las labores de rescate, a menudo con escasos recursos. Mencionó la donación de jugos y comidas por parte de personas solidarias.