Se reflexiona sobre el peligro de que personas con acceso a armas de fuego se encuentren en situaciones de precariedad económica.
Se argumenta que, si bien es entendible la necesidad de buscar ingresos lícitamente, la combinación de factores de estrés económico y la posesión de un arma puede ser una fórmula riesgosa.
Se plantea que la crisis económica generalizada empuja a muchos a buscar "el mango" de forma desesperada, lo que podría derivar en situaciones complejas.