Se plantea la disyuntiva sobre si el próximo partido contra Inglaterra debe considerarse únicamente como un evento deportivo o si, por el contrario, tiene una connotación más profunda como "rival de la nación". Se argumenta que, si bien Scaloni lo minimiza a un partido de fútbol, la historia y el sentimiento popular trascienden lo meramente deportivo.
Se señala que el fanatismo de lugares como Bangladesh por Argentina, o la cantidad de irlandeses que apoyan a la selección, no se explican solo por el fútbol, sino que están ligados a una historia compartida y a un sentimiento de rivalidad cultural con Inglaterra, especialmente en el contexto de las Malvinas.