Se detalla que los hooligans, como se conocían en décadas pasadas, han sido erradicados de los estadios en Inglaterra, y las barras argentinas tampoco han podido ingresar a Estados Unidos por antecedentes penales.
A pesar de la ausencia de estos grupos, se advierte que el partido entre Argentina e Inglaterra es considerado de alto riesgo debido a la dificultad de evitar focos de conflicto entre hinchas radicalizados, especialmente en los laterales del estadio.
Se implementan medidas de seguridad estrictas, como la prohibición de ingresar botellas y la exigencia de consumir bebidas en vasos, para minimizar cualquier incidente.