El presidente francés, Emmanuel Macron, alertó sobre el resurgimiento del antisemitismo en Francia, recordando el histórico caso de Alfred Dreyfus, capitán del ejército condenado a fines del siglo XIX por supuesta espionaje a los alemanes. Macron señaló que la condena de Dreyfus, quien fue absuelto 120 años después, se basó en un claro antisemitismo y falta de evidencia.
Macron reconoció el error histórico y el resarcimiento a los familiares de Dreyfus. Advirtió que instituciones clave en Francia, incluyendo lugares públicos y del poder político, han sido infiltradas por poderes islamistas y antisemitas a lo largo de los años. Instó a los franceses a erradicar el "demonio del antisemitismo moderno" que, según él, persiste en la sociedad, evocando el oscuro período de la ocupación nazi y la deportación de judíos a campos de concentración.
El mandatario busca que Francia se convierta en un país abierto para todos, libre de antisemitismo. La preocupación de Macron se extiende al racismo y la discriminación en Europa, mencionando un incidente con el expresidente español Rajoy y declaraciones de la vicegobernadora de Mendoza.