Se entrevista a Eduardo Longoni, el fotógrafo detrás de la icónica imagen de la "Mano de Dios" de Maradona en el Mundial de México 86. Longoni relata las dificultades técnicas de la época, como tener que revelar las fotos en un cuartucho dentro del Estadio Azteca y el proceso de transmisión que tomaba 15 minutos por foto.
Describe la escena en la autopista atascada de la Ciudad de México tras el terremoto del 85 y su proximidad al estadio. Confiesa que, al momento de tomar la foto, no vio lo que sucedía porque la cámara no permitía ver a través del visor una vez levantado el espejo, y que pensó que todos los fotógrafos tendrían esa imagen.
Relata la incertidumbre de no saber si la foto había salido bien hasta el revelado y cómo la fama de la imagen creció con el tiempo, especialmente cuando Maradona negaba haber usado la mano. Confiesa que le regaló la primera foto revelada a Maradona, fantaseando con que la destruyó.