Se analiza la reacción de Kylian Mbappé tras la eliminación de Francia, interpretando su rostro como una mezcla de impotencia y frustración por no poder llevar a su equipo a la final y disputar el botín de oro con Messi.
Se critica la actitud de Mbappé al final del partido, comparándola con la posible reacción de un jugador argentino en una situación similar y resaltando la falta de sangre en la vena.