Se analiza la estrategia de Lionel Scaloni al calificar el partido contra Suiza como un simple encuentro de fútbol, buscando reducir la carga emocional que ya poseen los jugadores. Estas declaraciones no serían azarosas, sino una táctica para evitar que factores externos desconcentren al equipo.
Se sugiere que el entrenador intenta quitarle presión adicional a los jugadores, permitiéndoles enfocarse plenamente en el desafío deportivo y en la instancia que enfrentan, que es nueva para muchos de ellos.