Alejandra, una joven de 17 años, sobrevivió tras casi un día enterrada bajo los escombros de un edificio colapsado en La Guaira durante el terremoto en Venezuela. Cuatro de sus compañeros de colegio no corrieron la misma suerte. La ayuda humanitaria, según familiares, llegó tarde.
Miles de familias continúan buscando bajo las ruinas a sus seres queridos desaparecidos, estimados por la ONU en 50.000. El hallazgo de los cadáveres es el único consuelo que les queda para poder darles sepultura. La catástrofe ha cambiado sus vidas para siempre, dejando una profunda huella de pérdida y resiliencia.