Un tren de la línea San Martín descarriló en la estación de Hurlingham, interrumpiendo el servicio y generando nuevas demoras para los pasajeros.
Este incidente se suma a una serie de problemas recurrentes en el sistema ferroviario, evidenciando la falta de mantenimiento y la deficiencia en la gestión de las empresas estatales y privadas que operan los servicios.
Se critica el aumento de tarifas sin una mejora proporcional en la calidad del servicio, lo que genera malestar y desconfianza entre los usuarios.