La FIFA ha catalogado el próximo partido entre Inglaterra y Argentina como el único de "alto riesgo" en la Copa del Mundo, debido a la histórica rivalidad entre ambas aficiones y los antecedentes de enfrentamientos. Se implementarán medidas de seguridad reforzadas en Atlanta para prevenir incidentes.
Tanto Scaloni como Rodrigo De Paul han intentado desescalar la tensión, subrayando que se trata de un partido de fútbol y que la cuestión Malvinas no debe mezclarse. Se busca enfocar la atención en el aspecto deportivo y evitar provocaciones que puedan derivar en conflictos.