Una familia argentina se encuentra en Atlanta para seguir el Mundial. El padre, Bruno, se muestra optimista sobre las posibilidades de Argentina, confiando en la defensa para frenar a los delanteros rivales.
A pesar de que el equipo no ha explotado futbolísticamente, cree que el formato del Mundial hace que los partidos sean muy peleados y competitivos. Comparte su análisis sobre la formación titular, inclinándose por Paredes en el mediocampo.
Los hijos, más jóvenes, también expresan su entusiasmo y cábalas, como usar siempre la misma remera, para apoyar a la selección.