España dio la sorpresa al eliminar a Francia y clasificar a la final del Mundial 2026, un resultado que generó euforia en Madrid y entre los españoles residentes en Buenos Aires.
El análisis post-partido destaca la sorpresa generalizada por el marcador 0-2, a pesar de que España ya había demostrado su capacidad al ganar la Eurocopa en 2024.
La victoria española se atribuye a un dominio en el mediocampo, clave para superar a la favorita Francia, que llegaba invicta a semifinales.
La expectativa ahora se centra en la final, donde muchos desean un enfrentamiento entre España y Argentina, considerado el partido soñado.