Dolly Kent reflexionó sobre el machismo en el mundo de la magia, un ámbito tradicionalmente dominado por hombres. A pesar de reconocerse como una "mimada" por el ambiente mágico y contar con el apoyo de colegas, admitió que existen situaciones de desigualdad.
Señaló que la magia, con sus orígenes hace siglos, fue diseñada y estudiada por hombres, lo que ha generado barreras para las mujeres. Sin embargo, destacó que ganar un campeonato internacional le abrió puertas y le permitió dedicarse profesionalmente a la magia, desafiando las estructuras existentes.