Se despide a Guada, quien se queda en Londres para ver el partido, recordándole mantener sus cábalas, especialmente no lavar la camiseta.
Se le desea suerte y se le pide que siga transmitiendo la experiencia desde el extranjero.
Se despide a Guada, quien se queda en Londres para ver el partido, recordándole mantener sus cábalas, especialmente no lavar la camiseta.
Se le desea suerte y se le pide que siga transmitiendo la experiencia desde el extranjero.