Se denunció una "política de hambre" hacia las Fuerzas Armadas por parte del gobierno, con sueldos de miseria y desmembramiento de las fuerzas. Se cuestionó la falta de reacción de los integrantes de las Fuerzas Armadas ante estas medidas.
Se señaló que el ministro de Defensa, Petri, al ser un "uniformado", responde verticalmente y carece de la autoridad para defender los intereses de las Fuerzas Armadas. Se mencionó que Sturzenegger, con su influencia sobre el presidente, estaría manejando decisiones clave, incluso las de Defensa.