Se critica duramente la equiparación entre la guerra de Malvinas y un partido de fútbol, calificándola de "barbaridad" y "mandarse a cagar". Se enfatiza la necesidad de separar ambos eventos y no banalizar el conflicto bélico.
Se recuerda la figura de Maradona y se apela a la importancia de Messi y los jugadores argentinos, instando a no equiparar experiencias tan dispares. La opinión busca cortar de raíz cualquier intento de vincular la guerra con la trivialidad de un encuentro deportivo.