Se debatió sobre la longevidad humana y la biología del "hombre de las cavernas", sugiriendo que genéticamente estamos programados para vivir unos 25 años, pero la civilización ha extendido esa expectativa de vida. Se mencionó que la glándula epífisis, encargada de producir melatonina para el sueño, disminuye su función con la edad.
Se criticó el estilo de vida moderno, especialmente la exposición a "luz azul" de dispositivos electrónicos por la noche, que interfiere con los ciclos de sueño naturales. Se contrastó esto con los hábitos del hombre primitivo, quien se retiraba a las cuevas al anochecer, en sintonía con los ritmos naturales.