El partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de Francia 1998 se definió en una tensa tanda de penales, donde el arquero argentino Carlos Roa se erigió como figura clave para el avance de su selección.
El encuentro, que había terminado 2-2 en tiempo regular con goles de Gabriel Batistuta y Hernán Crespo para Argentina, y de Paul Scholes y Michael Owen para Inglaterra, tuvo momentos de alta tensión, incluyendo la expulsión de David Beckham.
En la definición desde los doce pasos, Roa atajó penales a Ince y Batty, mientras que Crespo y Ayala fallaron sus remates. Sin embargo, la actuación del arquero argentino fue crucial para sellar la victoria y el pase a cuartos de final.