La ciudad de Atlanta se encuentra virtualmente militarizada ante el partido Argentina-Inglaterra, con un despliegue masivo de fuerzas de seguridad que incluye policías locales, del condado, la DEA, el FBI, policía militar y troopers (fuerzas de élite).
Las calles aledañas al estadio están cortadas y patrulladas intensamente. Se observa una presencia policial significativa, con efectivos armados y equipados con taser y cachiporras. El operativo abarca tanto el estadio como las "fan zones" y puntos de encuentro, evidenciando la alta preocupación por la seguridad en el evento.