En Boyacá, Colombia, artesanos locales crearon una réplica de la Copa del Mundo de más de 4 metros de altura y casi 4 toneladas de peso. La obra, elaborada en ferrocemento y terminada en 60 días, se convirtió en una atracción para residentes y aficionados al fútbol.
La iniciativa surgió del entusiasmo por la participación de Colombia en el Mundial, aunque su inauguración coincidió con la eliminación del equipo en semifinales, lo que pudo haber mermado el furor inicial.