Se reitera la discusión sobre si el partido Argentina-Inglaterra es solo fútbol o si representa una rivalidad nacional. Se discrepa respetuosamente con Scaloni, quien lo considera un partido más, argumentando que tiene una connotación histórica y cultural profunda, especialmente ligada a las Malvinas.
Se explica que la rivalidad con Inglaterra trasciende lo deportivo, siendo un "rival de la nación". Se utiliza el fanatismo de Bangladesh por Argentina como ejemplo de esta conexión que va más allá del fútbol, sugiriendo que hay algo más que un simple partido en juego.