María Eugenia, una argentina residente en Manchester, compartió su experiencia viviendo la previa del crucial partido entre Argentina e Inglaterra en la semifinal del Mundial. Reside en Inglaterra desde hace 24 años, tiene tres hijos nacidos allí y describe un ambiente de respeto mutuo entre sus amigos ingleses, aunque reconoce la intensidad de la rivalidad deportiva.
Sus hijos tienen posturas divididas: el mayor prefiere ver el partido solo para evitar presiones, mientras que los dos menores se identifican plenamente como argentinos. María Eugenia relata cómo la comunidad argentina en Manchester se organiza para ver los partidos, a menudo en bares, y cómo la cultura del 'pub' inglés difiere de la argentina.
A pesar de la tensión histórica y deportiva entre ambas naciones, especialmente por el Mundial de 1986 y las Malvinas, María Eugenia afirma que sus amigas inglesas son "muy educadas" y que no ha sentido animosidad directa. Sin embargo, los jóvenes varones sí intercambian cargadas y bromas.
Para el partido, la familia argentina ha decidido ver el encuentro en un bar de tapas venezolano para evitar posibles altercados en el centro de la ciudad, que se espera abarrotado y con mayor consumo de alcohol. Planean ver el partido dentro del local y luego celebrar en casa con tranquilidad si Argentina gana.