Dos semanas después de los devastadores terremotos en Venezuela, las imágenes aéreas muestran un paisaje de destrucción casi total en la costa. Cerca de 70.000 edificios resultaron dañados o destruidos, y miles de personas perdieron sus hogares.
Los esfuerzos de rescate, que contaron con la colaboración internacional de países como México, Perú y Estados Unidos, se han transformado en una fase de remoción de escombros. La demora en la llegada de ayuda estatal ha sido denunciada por los damnificados, quienes reclaman una respuesta más rápida y efectiva por parte del gobierno de Delcy Rodríguez.
La situación de pobreza preexistente en Venezuela, que alcanza al 55% de la población, se ha visto exacerbada por la catástrofe. La falta de acceso a servicios básicos como salud, educación y vivienda se agrava, y la solidaridad internacional se torna crucial para la recuperación de la zona.