El gobierno venezolano busca recursos para afrontar la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto. Se contempla la opción de casas prefabricadas como necesidad inmediata y se intenta dinamizar la inversión petrolera.
Además, se explora la posibilidad de obtener fondos a través del FMI. Sin embargo, la viabilidad de recibir ayuda económica se ve comprometida por la falta de confianza de la población en el gobierno, lo que podría dificultar la implementación de los proyectos de reconstrucción.