Tomás Cataldi continuó su relato sobre la violencia y el narcisismo ejercidos por su madre, detallando un episodio en el que un amigo ingresó a su casa en Miami para retirar una computadora que Tomás quería vender.
A pesar de haber obtenido el permiso de su padre, su madre reaccionó con insultos y gritos, lo que llevó a Tomás a irse de la casa. Durante este tiempo, su madre lo vigilaba constantemente a través de una aplicación, impidiéndole incluso salir a caminar libremente.
Tomás enfatizó que sus padres no lo conocen realmente y que lo tildan de inmaduro por haber expuesto públicamente su situación. Relató que su madre le escribió una carta pidiendo perdón antes de su regreso a Argentina, pero que las acciones tienen más peso que las palabras.
El joven también describió la violencia física directa de su madre, la primera vez que ocurrió, y cómo ella reaccionaba a sus intentos de enseñarle límites a su hermana menor, a quien trataba de forma diferente.
Finalmente, Tomás expresó que se siente acompañado por su abuela y que busca protegerla. Afirmó que no desea ningún tipo de contacto con sus padres en este momento, priorizando su bienestar y paz.