El corresponsal Joan Biosca describe la devastación en Venezuela tras el terremoto, comparando la escena con un panorama apocalíptico y mencionando el penetrante olor a cuerpos en descomposición. La situación es tan impactante que incluso se recomienda usar cremas mentoladas para disimular el hedor.
Biosca relata que la destrucción es total, con edificios a medio caer y fracturados, simbolizando vidas quebradas y hogares destrozados.